El nuevo año Maya

Comenzó el día 26 de julio, dejando atrás el sello Tormenta y comenzando el nuevo año Semilla Cristal Amarilla. Conoce qué nos trae y como es la mejor manera de enfocarnos en este pasaje ancestral.

Es época para:

 

  • Crecer y evolucionar en grupo, de manera colectiva: Vivimos en tiempos en que lo individual es lo que se lleva. Dejamos de pensar en otros y comenzamos a recorrer caminos espirituales, aislados y con un rumbo personal. Este nuevo año maya nos invita a recordar la importancia de lo colectivo, una vez aprendiendo a estar con nosotros mismos, el aprendizaje siguiente es aprender a crecer con los demás.

 

  • Sembrar nuevos proyectos: El añonde la semilla es el año de lo nuevo. De la posibilidad de reinventar nuestros proyectos. De elegir de manera consciente que es lo nuevo que queremos gestar. Estas semillas que todos tenemos dentro, preciosas joyas que están ahí dentro para nosotros y quienes nos rodean, una semilla es de manera metafórica un don, una puerta hacia las posibilidades de dar, es el potencial que cada uno llevamos dentro y que podemos esparcir por esta hermosa tierra, y nuestra más preciada semilla es la del AMOR.

 

  • Crear estructuras que se acomoden a nuestra realidad actual: Sembrar es crear y viceversa. Nos creamos a nosotros mismos a diario, tenemos la hermosa posibilidad de destruir lo que nos está de más y así mismo la posibilidad de crearnos un mundo nuevo. Pero el trabajo más difícil es crear y recrear nuevas estructuras que nos sostengan. Ya que es sobre esas estructuras, donde se sostiene todo nuestro universo. Detectar cuales son esas estructuras es el primer paso para destruir las que ya no nos acomodan o son inútiles para él procesos actual.

 

  • Florecer junto con otros: El mayor trabajo de este nuevo periodo es encontrar compañeros de camino. Pero antes de eso es importante descubrir esa ruta. Es saber hacia dónde nos dirigimos. Y no es necesario que esos acompañantes viajen en el mismo sentido que nosotros. Lo importante es que quieran llegar al mismo lugar que nosotros. Esta semilla nos invita a celebrar con otros nuestros descubrimientos, a incluirlos dentro de nuestro aprendizaje. No importa dónde celebremos, no es necesario estar en un monasterio. El verdadero camino es.. en la misma vida cotidiana observar cómo cada acto que parece superficial es sagrado, hacerlo sagrado , para así, vivir una vida completa.