Los dos quiebres que marcan a Leandro Penna

El argentino no ve a su hija hace casi dos años y su relación con Lisandra Silva llegó a su fin. Por ambas cosas el chico reality tiene algo que decir.

Leandro Penna llega a sus 33 años cargado de emociones, de altos y bajos, de situaciones que tienen de dulce y agraz. Hay varias cosas que lo envuelven y lo hacen reflexionar; el reciente término de su relación con Lisandra Silva y el gran dolor de no ver a su hija de 11 años de edad.

En un comienzo se muestra reacio a tocar temas que para él son sensibles, sobre todo por la desconfianza, pues teme que se le tergiverse y así generar repercusiones. Pensar en lo que ha pasado este último tiempo lo hace recordar algunos momentos de su vida, y en esta conversación reflota su tóxica relación con Aylén Milla y lo perjudicada que salió su imagen tras el reality show “Amor a Prueba”.

“Yo salí bastante desfavorecido respecto a mi imagen. Quedé mal parado, no demostré mi don, mi talento televisivo, sino mi peor faceta, pero también aprendí”,  enfatiza. 

Su paso por este tipo de formatos de TV sin duda lo hizo cambiar y por lo mismo ahora espera quitarse el estigma de chico reality, ya que quiere demostrar que es mucho más que eso. 

“Yo siempre intenté ser yo, yo no soy un personaje. Hay gente que entraba planificando todo”,  señala.  “Todo es cuestión de tiempo, es cosa de desprenderse de esa imagen de chico reality y eso lleva tiempo”, agrega destacando que cuando eso suceda, anhela potenciar su carrera en los medios.

Leandro recalca que espera esa oportunidad y que gracias a su constancia ha logrado conquistar a los chilenos. Prueba de su tenacidad es el gran cariño que  recibió tras su triunfo en “Doble Tentación”.

“El que me dé la oportunidad, sé que le va ir bien con todo el talento que tengo. No me creo nada pero sé lo que genero. Me falta esa oportunidad…”,  aclara sin la intención de sonar soberbio.

Al hablar de sus fervientes ganas de tener un espacio en la pantalla chica, un sueño de niño, recuerda con nostalgia y algo de recelo a su hija Sofía, a quien no ve hace hace casi dos años.

“A mi hija la amo, es lo más importante que yo tengo. Me da mucho dolor, mucha angustia. He luchado mucho tiempo para que mi hija conozca a su abuela, a sus primos, a sus tíos…", suelta de una vez y respira profundamente para luego agregar que seguirá luchando por recuperar todo ese tiempo perdido. 

La emoción se toma sus palabras.  Es en ese momento su reclamo comienza a tomar forma y explica por qué ha sido tan complicado verla.

“¿Hasta cuándo voy a seguir luchando? No es solo luchar contra la madre, hacerle entender que las cosas son más simples. Uno lucha para que sea lo más normal, pero lo que más cansa es la burocracia de los juicios y todos esos quilombos de la jueza”, explica con elocuencia.

Su voz comienza a quebrarse y de antemano se disculpa por las lágrimas que vinieron a continuación. Insiste en que está cansado de pelear y recalca que ha hecho lo imposible. “He llorado mucho, cumplió recién 11 años, me hubiese gustado estar ahí.  Yo no quiero ir a buscarla con un policía, hacerle sufrir de esa manera. Hay cosas que me gustaría que fueran diferentes y normales”, indica.

No es necesario decir que la relación con la madre de la niña no es la mejor de todas. Cuando lo cuenta, recalca cómo se dieron las cosas. Él tenía apenas 20 años, ella 29 y nunca se dio un romance entre ellos. “No fue nada en mi vida, simplemente hubo un acto y nació mi hija”, insiste.

El término con Lisandra

Ya se lo habían preguntado un montón de veces, pero él se rehusaba a hablar sobre su quiebre amoroso.  Sin embargo, en este momento sus ojos demostraban que ya estaba listo para conversarlo con tranquilidad.

“Soy una persona muy libre. Cuando estoy con alguien siempre me voy a proyectar. Yo empiezo en el amor al cien por ciento”, comienza diciendo tratando de evadir la pregunta.

Se le vuelve a replantear la duda y queda en manifiesto que está un poco complicado. Aclara que su intención no es hablar mal de su ex. Tras un largo respiro dice: “Yo creo que con respecto a Lisandra sucedió todo muy rápido, en todo sentido. Ella no venía con una relación hace mucho tiempo. Ella venía con otro hábito, ella estaba soltera entonces hacía lo que ella quería”.

En este momento comienza a contar más detalles de la relación que mantuvo con la cubana y varias cosas comienzan a tomar sentido. “Salimos del reality y comenzamos a vivir una vida de casados. De un día para otro nos casamos, teníamos perro, todo esto sin estar casados”,  dice explicando de alguna manera que la rutina fue uno de los problemas que comenzó a matar la el romance.

Leandro afirma que intentó que cada uno tuviera su mundo. En otras palabras, siempre la motivó a salir con sus amigas, ya que sabía que el círculo de la cubana no era tan amplio, y por lo mismo quería que no se sintiera prisionera estando con él.

“Yo siempre la apoyé en que saliera sola, y no es que no quisiera salir con ella, yo sabía que a ella le hacía bien eso, obvio que confiaba en ella”, enfatiza.

Tristemente, las cosas no resultaron como esperaban y fue así como el amor comenzó a enfriarse.  “Yo creo que cada etapa tiene algo especial. El amor en mi caso comienza con el 100 por ciento pero se va gastando con el tiempo. Los dos nos terminamos cansando,  la rutina nos cansó, trabajábamos juntos, vivíamos juntos, era todo juntos”, añade.

Las cosas comenzaron a andar mal luego del soñado viaje que realizaron a la Polinesia Francesa, pues luego de esto, él tuvo que retomar varios trabajos pendientes y solo se centró en esto.

“El viaje fue genial, la pasé fantástico gracias a ella pero volvimos de allá y yo me puse full con mis cosas porque dejé mucho pendiente”, cuenta y agrega que ella lo saca de su molde y por ello logró disfrutar.

Luego de estas vacaciones, ella quería irse nuevamente por dos meses pero él no podía y fue ahí cuando todo se tornó medio complicado.  Lejos de la televisión, Leandro emprende en el rubro de la gastronomía y la inmobiliaria.

“Me encasillé mucho con eso (sus negocios), ella pensó que yo la estaba dejando de lado, la relación se enfrió un poco pero no porque no la amaba o porque la engañé o algo así, yo jamás la engañaría. Ella me veía cada vez más lejano pero yo soy así. En mi familia somos así, cuando nos proponemos algo no vemos nada más”, recalca.

“De repente yo salía en la mañana y llegaba en la casa por la noche y yo ya estaba cansado y al otro día de nuevo así, con el estrés de que salieran las cosas. Y está mal sí, pero yo soy así”, reconoce. 

Por otro lado, los intereses de ambos no concordaban, mientras ella deseaba casarse y formar familia en este momento, él lo proyectaba en el futuro.

“Yo quería formar una familia y por ahí ella me jodía con 'el anillo pa’ cuando' pero era como una joda aunque en el fondo era lo que ella quería, como yo también lo quería, pero creo que el producto de tener un hijo, de consolidarse cada vez,  es la acción del amor. Y la acción del amor es lo que genera tener un hijo y no un ‘che tengamos un hijo’ o ‘casémonos’. Todo eso llega producto de, es ahí cuando uno no se tiene que desesperar y estar seguro de lo que tiene con el otro”, comenta.

El 6 de agosto la modelo se encontraba en Ibiza y fue desde allá que lo llamó para decirle que tenían que hablar, ese día se acabó todo.

“Yo ya sabía que ella estaba con este tema, estábamos medios agotados, pero nada de peleas ni discusiones. No me lo esperaba de la forma que fue. Uno sabe cómo empieza una relación pero no sabe cómo termina, me hubiese gustado que las cosas fueran diferentes. Me hubiera gustado hablar esto con ella personalmente no por teléfono, me hubiera gustado otra cosa pero también la entiendo, la apoyo, no puedo hacer nada… qué voy a hacer”,  cuenta con un poco de resignación.

Ante todas las dudas él insiste en respetar y apoyar mucho a Lisandra en esta situación y por lo mismo recalca lo que significó para él estar con ella un año y cinco meses juntos.

Desde que se terminó la relación, para atrás, viví los mejores años de mi vida junto a Lisandra, viví algo que nunca me imaginé, con esa intensidad, con ese amor que me daba todos los días, una persona con mucha luz, un gran corazón. Me apoyó en todo pero fue difícil porque los dos somos de mucho carácter”,  agrega.

Tras consultarle por los rumores que vinculan a la cubana con un nuevo amor y su supuesta infidelidad, responde muy calmado y sin mayor enojo, demostrando incluso que no se cierra a la posibilidad de volver con ella algún día.

“Ella tendrá su vida y yo acepto sus decisiones. Yo nunca le fui infiel, jamás”,  dice. “Si ella necesita estar sola, bueno lo respeto aunque yo quisiera estar con ella, y si quiere estar con otro lo tengo que respetar, no somos objetos, no somos robots, somos seres humanos, nos manejamos bajo lo que sentimos”, añade.

"Cuando yo me muero, no me muero con otro al lado, entonces cuando yo vengo, vengo solo, excepto que sea un gemelo, un mellizo, hay que entender al otro. Yo la apoyo a ella y está bien, qué quieres que haga...", finaliza. 

Fotografía: Oscar Andree 

Entrevista: Geraldin Boyardi

 Stylist: Camila Campos

Producción: Ximena Antriao

Maquillaje: Bernarda Zamorano

Agradecimientos: Granja Educativa

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